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Cuáles son los riesgos del sexo anal – consejos para evitarlos

El sexo anal es quizá una de las prácticas sexuales con más tabúes que pueden existir. Pero una vez superados los miedos, creencias y mitos acerca de este tipo de encuentros, es posible disfrutar de las relaciones anales. Sin embargo no se debe ignorar que este tipo de encuentros tiene sus riesgos y que, mal llevados, pueden conducir a importantes problemas de salud. Por eso en unCOMO te explicamos cuáles son los riesgos del sexo anal, para que tomes tus previsiones, los evites y puedas disfrutar al máximo de este tipo de coito.

¿Las relaciones anales son perjudiciales?

El sexo anal, realizado de la forma adecuada, no es perjudicial y no es malo tener relaciones por el ano siempre que se tengan en cuenta ciertas precauciones y se haga correctamente. De hecho, este tipo de sexo es muy placentero tanto para las chicas como para los chicos. Pero para llegar a este nivel es necesario entender que el ano y la vagina funcionan de forma diferente, y que cuando se trata de sexo anal la delicadeza y la prevención son las claves fundamentales para que ambos puedan disfrutar de estos encuentros.

Puede gustar a muchos y ayudar a algunas parejas a acabar con la rutina en su relación, ya que no solo el placer puede ser distinto e incluso mayor en algunos casos, sino que también permite disfrutar de diversas y nuevas posturas en la cama para el sexo anal.

Sin embargo, el sexo anal sí tiene algunos riesgos, sobre todo si no se hace con precaución y cuidado. Presta atención a las siguientes líneas, en las que detallamos los riesgos de las relaciones anales.

Dolor durante el sexo anal

Uno de los primeros riesgos a los que se enfrentan las parejas, es el dolor intenso durante y después de la penetración, un factor que genera mucho miedo, impidiendo que en ocasiones algunas personas se animen a experimentar con esta práctica. Hay que recordar que el ano no tiene lubricación propia, al contrario que la vagina, y por ello muchas veces aunque sea haga con cuidado puede resultar doloroso. Así, para evitarlo, este riesgo tiene simples soluciones:

  • Primero se debe estar excitado para ello.
  • También hay que estimular el ano de manera adecuada antes de comenzar la penetración.
  • Es necesario el uso de un lubricante íntimo para que la penetración sea mucho más suave y placentera.
  • Se recomiendan también los dilatadores anales que harán más sencillo el trabajo sin padecer dolor.
  • Y si se quiere expandir un poco el ano antes de la penetración, se pueden usar consoladores o plugs anales,
  • que harán que los juegos previos sean mucho más divertidos y placenteros.

Desgarros y heridas, uno de los principales riesgos de las relaciones anales

Los desgarros, las heridas o las hemorragias producidas por el sexo anal es otro de sus riesgos, que puede llevar a problemas mayores si no se ha usado la protección adecuada. En este punto resulta importante recordar que el ano es mucho más estrecho que la vagina y que no se puede penetrar con la misma fuerza, se debe ir poco a poco, sin apuro y usando siempre lubricación, como geles o lubricantes específicos para ello.

Si uno de estos problemas sucede es importante ir al médico o a urgencias cuanto antes para evitar que se agrave, solucionarlo rápidamente de forma correcta y evitar, de este modo, problemas más importantes, como los que se podrían dar en el esfínter o infecciones de diversos tipos.

Así, para evitar este riesgo es necesario tanto usar lubricante como no ser bruscos a la hora de hacer el amor por detrás.

Posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual

Las relaciones anales tienen mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual que las relaciones vaginales. Esto sucede porque en el recto se sufren muchas más microlesiones o pequeñas heridas, debido a la falta de lubricación, por lo tanto, que haya contacto con sangre es más fácil que suceda en este caso que no a través de la vagina. Como ya es sabido, es más arriesgado si el encuentro se da sin protección con alguien desconocido, o bien con diversas parejas sexuales, que no si se tiene una relación estable en la que se conoce la salud de la pareja. Por ejemplo, una de las ETS que con más frecuencia se contagian a través de esta práctica sexual es el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH, que es el causante del SIDA.

Para reducir el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual durante esta práctica, resulta vital usar un condón especial para el sexo anal.

Riesgo de infecciones íntimas al tener relaciones anales

Otro de los riesgos más comunes del sexo anal son las infecciones íntimas. Las parejas muchas veces olvidan que el recto contiene infinidad de bacterias y restos de materia fecal y, por lo tanto, si no se mantiene una buena higiene de la zona antes del encuentro y si, además, no se utiliza preservativo, el riesgo de contraer una infección bacteriana es muy elevado.

No solo se producen infecciones en el pene y el recto, sino que a menudo las parejas olvidan lo anteriormente mencionado y pasan directamente de penetrar el recto a penetrar la vagina, produciendo infecciones vaginales. Para evitarlo, es necesario que antes de pasar a la vagina se cambie el preservativo o bien, solo hacerlo por detrás.

Las relaciones anales son una práctica que genera mucho placer pero, para que ambos disfruten, es conveniente tomar en cuenta estos consejos y siempre recordar que la penetración anal es diferente a la vaginal. Por lo tanto, se deberán seguir las recomendaciones mencionadas a lo largo del artículo, como usar geles para lubricar, preservativos, cuidar la higiene para el sexo anal e ir poco a poco para disfrutarlo al máximo.

Fuente: Uncomo

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