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Confuso e impredecible el panorama electoral

Ángel Lockward

Santo Domingo.- El escenario electoral para la renovación de las autoridades en el 2020, es confuso e impronosticable: Para las presidenciales, se consolida como favorito Abinader mientras compiten por el segundo lugar, Leonel y Gonzalo.

Sobre el primero, ya como candidato, pende la decisión del Tribunal Constitucional, que podría ser a favor, en contra o ni una ni otra “sino todo lo contrario” como diría cierto político, ello se debe a que la Ley 137-11 requiere de nueve votos a favor o en contra para cualquier decisión y, si no triunfa ninguna de las dos tesis, no hay decisión y la candidatura prevalece por la decisión del Tribunal Superior Electoral; el año próximo, a un tribunal que juzga sobre la base de la Carta Política de un sistema, le resultará muy difícil negar el derecho a elegir a más de un millón de ciudadanos que le apoya.

En política todo tiene un propósito, aunque la mayoría no lo entienda: La oposición a la Fuerza del Pueblo, no a la candidatura de Leonel, tiene como objetivo impedirle crear un partido con financiamiento público en su primera salida al ruedo, pero, impedirle la candidatura, es suicidio en primera vuelta para el PLD, pues Luis arrasaría.

Gonzalo, que contará con el apoyo de la maquinaria estatal, independiente de sus limitaciones, sufre una carga diaria de memes que le dificultan ser tomado en serio por la gente, pero sobre todo, las principales figuras del PLD, tienen una especie de vergüenza para salir a venderlo y a defenderlo en los medios: Ni siquiera los precandidatos presidenciales que dijeron apoyarle.

De los Vicepresidenciables apenas se habla y no serán determinantes, como a veces fueron, para ninguno de los tres; solo brilla por su buena imagen la estrella de David Collado, sobre todo después de dejar la candidatura a Alcalde en manos de Carolina Mejía: El problema es que no aporta votos a Abinader, ni a Gonzalo: Al primero, tampoco le suma experiencia de Estado ni capacidad de comunicación y al segundo, cuyos grupos le han cortejado no le aporta votos que pueda restarle a Luis, quien ya se consolidó y con Leonel, no es compatible, el brillo de doña Margarita, al no seguir a su esposo, oportunamente, se opacó notablemente.

Estas son las primeras elecciones, totalmente, sin arrastre desde 1844; habíamos eliminado el arrastre presidencial hace más de 30 años, pero ahora, no hay arrastre congresual, ni municipal y, desde luego, siguiendo con la lógica constitucional, tampoco, partidario: Por primera vez decidirá el voto ciudadano y no el arreglo de las cúpulas partidarias.

La lealtad al candidato presidencial de los candidatos congresuales, no es requisito en el torneo y viceversa: senadores del PLD, como podrían ser SJM, Espaillat y Romana, buscaran sus votos, igualmente, los diputados; eso desde luego, aunque en menor grado, ocurrirá en algunos lugares con la candidatura de la Fuerza del Pueblo en donde cedió sus candidaturas a la coalición de la que hace parte el PRM: Buscaran sus votos. El PRM sale mejor parado, pero igual, deberá cuidarse de la realidad electoral.

Las maquinarias partidarias, jugaran un papel distinto, el PRM ahora en primer lugar, carece de tradición y estructura; el PLD, dividido no solo perdió su capacidad de aplastar, sino que no está en condiciones de medir la lealtad de los partidarios que le quedan, muchos marchan por coacción administrativa y podrían votar por Leonel, que tiene un horizonte a futuro en el 2024 del que carece Danilo: Pero sobre todo, perdieron su orgullo y mística.

La Fuerza del Pueblo tiene la ventaja de un líder y la debilidad de que él, nunca fue un hombre de maquinaria, ahora está empezando a serlo, pero las elecciones son en unos meses.

Pero…el primer “rebú” será en las municipales de febrero del 2020, pues las alianzas podrían arrasar, excepto en Santiago y Puerto Plata.

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