Nacionales

El Canódromo: Un mar de chatarras de carros y motocicletas

Los Centros de Retención Vehicular de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) se han convertido en grandes depósitos de motocicletas y otras unidades de vehículos.

Mientras esos montones de aparatos siguen allí, los agentes no paran en retenerlos por un cúmulo de irregularidades.

Miles de motocicletas colman una construcción de tres niveles situada en el Canódromo en la avenida República de Colombia, al igual que cientos y cientos de vehículos accidentados o no y hasta quemados, de acuerdo con lo que pudieron constatar los reporteros de Listín Diario.

Un oficial de la Policía, al ser cuestionado sobre el porqué tienen tantos vehículos retenidos, explicó que la mayoría de ellos provienen de accidentes de tránsito, muchos de los cuales sus ocupantes fallecieron, y que sus familiares no los reclaman, razón por la que permanecen bajo agua, sol y sereno, convirtiéndose en chatarras, criadero de plagas y foco de contaminación.

En el caso de las motocicletas, la gran mayoría de tipo “Delivery” o “motoconchos”, son llevadas allí porque sus conductores no mostraron los documentos correspondientes para circular en las vías. Asimismo, detalló que muchas de esas motocicletas fueron compradas por empresas o negocios (colmados, restaurantes, etc), los cuales ya no existen o cambiaron de dueños, y cuando un vehículo es retenido solo el dueño que figura en la matrícula y de manera presencial puede retirarlo, por lo que terminan quedándose allí por años y años.

Para subastarlos

Cuando una autoridad retiene o incauta un vehículo u otro bien, solo la Procuraduría General de la República o Bienes Nacionales pueden disponer de ellos para subastarlos o darle otros usos.

Pero como ese proceso es tan complejo y poco frecuente, los Centros de Retención Vehicular, cuarteles, Palacios de Justicia u otras instancias con potestad para retener o incautar, terminan convirtiéndose en depósitos a donde se llevan cosas a un ritmo, y salen a otro menor, por lo que siempre están llenos.

“Nosotros solo nos ocupamos de retenerlos y traerlos aquí, para sacarlos o disponer de ellos tiene que ser a través de la Procuraduría o Bienes Nacionales”, explicó el agente mientras decenas de propietarios esperaban, con papeles en mano, que les devolvieran sus motocicletas.

En cuanto a la disyuntiva legal de que si era correcto o no incautar un vehículo por falta de documentos o violación a la Ley de Tránsito, en enero pasado la directora del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Claudia Franchesca de los Santos, se refirió al tema, y dijo que la nueva ley 63-17 da potestad a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett-AMET), de retener los vehículos que circulen con marbete vencido, por ejemplo.

No obstante, diferentes juristas sostienen que es ilegal incautar vehículos puesto que entra en contradicción con la Constitución, y que en ese caso debe primar la supremacía jurídica.

La última sentencia en ese sentido emitida por el Tribunal Constitucional es la 21/15, en la cual se estableció que las incautaciones de vehículos son factibles si no tienen matrículas; si transitan con placas que no les pertenecen; si alteran o borran números de chasis, y si exhiben placas no prescrita por ley. También, cuando el vehículo esté envuelto en un accidente de tránsito en el que el conductor huyó, pero a la emisión de esa sentencia, la ley en vigencia era la antigua 241. Mientras que es masivo el uso de motocicletas en el país.

El motoconcho ocupa buena parte del transporte urbano en las ciudades. Con el agravante de que muchos de los accidentes de tránsito que se registran involucran a motoristas. Lo mismo sucede con robos, asaltos y asesinatos, en los que a menudo los delincuentes utilizan motocicletas para movilizarse.

Fuente: Listín Diario

Etiqueteas
Mostrar más

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close